Al hilo de la polémica que ha suscitado la nueva campaña del #DiaDeLaMadre de el Corte Ingles, me gustaría comentar algo al respecto. Sinceramente creo que no ha sido muy acertada, sobre todo en los adjetivos que han elegido para la definición de la maternidad, tanta abnegación sin quejas suena a un modelo social antiguo en el que las mujeres no nos vemos reflejadas en la actualidad.

Pero seguramente, la mayoría de los comentarios en redes sociales vengan de mujeres que ya son madres y reivindican su condición de mujer primero. Yo soy madre de dos adolescentes y muchas veces me quejo de lo mismo.

¿Pero que pasa cuándo la naturaleza te niega una y otra vez esa condición?

Yo voy a hablar de la maternidad frustrada, de a lo que renuncian estas mujeres, del sufrimiento físico y psicológico que les producen los tratamientos médicos a los que se someten.

Ahora mismo solo puedo recordar la primera entrevista con muchas de nuestras pacientes que buscan a la desesperada una oportunidad para quedarse embarazadas o poder llevar a término un embarazo que ya se ha frustrado demasiadas veces.

Vienen con estados de ansiedad generalizada, baja autoestima y muchísimo miedo.  Estas mujeres son capaces de renunciar a casi todo por conseguir ser madres y lo convierten en un objetivo de vida. ¿Qué pueden pensar ellas cuando el resto nos quejamos de que esto no es tan importante?

La Infertilidad en España

Los hábitos de vida, el sobrepeso, la contaminación ambiental o diversas patologías son algunos de los factores que contribuyen a que la tasa de infertilidad haya aumentado en la última década en nuestro país.

El 17% de las parejas en edad de tener hijos -aproximadamente unas 800.000- sufren este padecimiento en España.

De manera paralela, el anhelo de la maternidad se ha visto reflejado de forma directa en el aumento de los tratamientos de reproducción asistida, un sector que, como reflejan los estudios realizados por la Sociedad Española de Fertilidad, ha avanzado notablemente en los últimos años.

Este dato, publicado el pasado año en la revista Human Reproduction, confirma que el factor más influyente en el deterioro de la salud mental tras pasar por una experiencia de este tipo, no es haber conseguido o no ser madre, sino mantener el deseo de la maternidad tras el fracaso de los tratamientos.

No hay mejor regalo que cuando una de estas mujeres nos llama diciéndonos que ya han conseguido el embarazo sin riesgo o incluso que ya nació su bebe.

Recuerdo a una paciente que solo tenía una trompa y que tras varios fracasos de FIV se quedó embarazada de forma natural, tras recibir un tratamiento de acupuntura. La alegría de esas mujeres que consiguen lo imposible es difícil de reproducir en este artículo, pero es uno de los motores por el que seguimos adelante, a pesar de las trabas a las que nos someten los aliados de Farmaindustria.

Feliz #DiaDeLaMadre para las que ya lo somos y para las que lo seréis dentro de poco.

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