Cuando un fumador abandona el tabaco, el cuerpo tarda entre una semana y diez días en eliminar toda la nicotina, la principal sustancia adictiva de los cigarrillos. Sin embargo, recientemente se ha observado que la velocidad a la que se expulsa la nicotina depende de cada persona. Por ello, ese ritmo para metabolizar la nicotina se presenta como un factor clave para determinar el tipo de tratamiento más eficaz para dejar de fumar, aseguran desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

Aproximadamente, el 70% de los fumadores que intentan abandonar el hábito,recaen a la primera semana. Aunque existen múltiples tratamientos no todos son igual de eficaces en todos los pacientes. «La dependencia que genera el tabaco es una enfermedad heterogénea. Como todas las terapias no actúan por igual en todos los pacientes. Es importante que los especialistas sanitarios se centren en definir qué tipo de terapia se ajusta mejor a cada perfil de fumador», explica el doctor Carlos Jiménez, neumólogo y director del Programa de Investigación en Tabaquismo de la Separ.«Investigaciones recientes apuntan que la rapidez con la que se elimina la nicotina del cuerpo es un biomarcador predictivo eficaz para determinar qué tratamiento antitabaco tendrá más éxito en cada caso», añade.

Quienes deciden dejar de fumar conocen de antemano, y como mínimo, dos efectos colaterales que sufrirán inmediatamente, a los que se ha dado gran publicidad: el «malhumor» y el aumento de peso. Sin embargo, ni todos fumadores que dejan el tabaco lo viven —o lo sufren— igual, ni tienen por qué pasar por las mismas etapas, cuenta Carlos Jiménez, director del programa de investigación en tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología (SEPAR). Pero hay un modelo por el que pasan las mayoría de los ex-fumadores.

Fases de la deshabituación al tabaco

Los primeros tres meses

Sin duda, los tres primeros meses son los peores y por ello, son en los que más recaídas se producen. «Los síntomas del síndrome de abstinencia son muy intensos y muy numerosos durante las primeras ocho semanas, pero a partir de entonces disminuyen en número e intensidad hasta la duodécima semana, cuando desaparecen la mayoría de los síntomas físicos.

—Tras 24-48 horas del último cigarrillo: aparece la irritabilidad y la ansiedad: «Suele durar seis semanas, pero desde entonces disminuye claramente y en la octava casi ya ha desaparecido. Pero no todo son malas noticias. A los 20 minutos del último cigarrillo, la tensión arterial baja hasta valores normales y la frecuencia cardiaca se normaliza. Pasadas ocho horas, los niveles de monóxido de carbono y oxígeno en sangre también se normalizan y pasadas las 48 horas, comienza a notarse la diferencia en los sentidos del gusto y el olfato que irá en incremento durante las siguiente tres semanas siguientes.

—Hasta la sexta semana aparece uno de los síntomas más importantes: el «craving» o el deseo irrefrenable de fumar. Se experimenta durante las seis o siete primeras semanas. Sin embargo, en esta etapa también se nota una clara mejora en la capacidad pulmonar. Además, la piel recupera la elasticidad y brillo natural que había perdido a causa del tabaco, se vuelve a hidratar y desaparecen las arrugas prematuras.

—Desde la sexta semana hasta la duodécima. El desánimo o la tristeza se presenta en un 25-30 por ciento de quienes dejan el tabaco. Suele aparecer entre la sexta u octava semana y dura hasta la duodécima,  debido a que la nicotina ya no actúa sobre el centro de recompensa cerebral. Así, puede provocar labilidad emocional» —llantos, risas inapropiadas o, en general, respuestas emocionales desproporcionadas como reacción a la afectación física y que no implican ningún problema psiquiátrico.

—Durante estos tres meses: una de las consecuencias más conocidas es el aumento de peso que se da, sobre todo, en este primer trimestre, por eso es muy importante la práctica de ejercicio físico, que sea especialmente intenso durante los tres primeros meses. Cuando termina esta fase, ya se ha recuperado por completo el gusto y el olfato, ha disminuido la tos, ha mejorado notablemente la capacidad física, casándose bastante menos al realizar ejercicio así como la capacidad respiratoria por que los cilios de los pulmones se han regenerado.

De los tres a los seis meses

En esta segunda etapa disminuye drásticamente la sintomatología del síndrome de abstinencia y el fumador se acostumbra a vivir sin fumar. La imagen que tenía de sí mismo cambia de verse como una persona con un cigarro en la mano, a otra que no fuma. Esto es importante a nivel psicológico ya que genera un nuevo concepto de si mismo que afianza el abandono del hábito.

En esta etapa, la ganancia de peso ya no es tan grande aunque no será hasta después del sexto mes cuando se empiece a normalizar. Por ello los expertos recomiendan seguir con la actividad física. También mejora la fertilidad a partir del tercer mes, tanto en hombres como en mujeres.

De los seis a los doce meses

Se llama la etapa de «mantenimiento». En esta fase disminuye de forma importante el riesgo de padecer angina de pecho o un infarto de miocardio, muy frecuentes entre los fumadores, cuenta el experto. Además, a partir del sexto mes sin consumir tabaco ya se puede hablar de «exfumadores». Sus probabilidades de recaída serán muy bajas.

Cómo es el tratamiento para dejar de fumar en nuestra clínica

Hay múltiples tratamientos que ayudan en el proceso para dejar de fumar pero el principal lo pone el paciente, tiene que tener la voluntad férrea de dejar el hábito. Como decíamos antes el 70% de los pacientes que dejan de fumar de forma autónoma,  recaen en la primera semana. Esto es porque cortan de raíz el consumo, generando mucha más ansiedad en el proceso.

Cuando un paciente acude a nuestra clínica se le hace una evaluación de cómo es su relación con el tabaco, establecer su pauta de dependencia es clave para evaluar si el tratamiento será exitoso en cada caso.

Una vez realizada la evaluación se traza un plan de tratamiento. Empezamos con un tratamiento de medicina china dónde combinamos varias técnicas siendo la acupuntura la herramienta fundamental, combinada con pautas nutricionales y de estilo de vida y en algunos casos visitas con nuestra psicóloga.

Muchos de nuestros pacientes ya han intentado dejar de fumar varias veces y con varios métodos, y llegan a nuestra clínica con una autoestima bastante pobre frente a su capacidad para abandonar el tabaco.

La clave es hacerlos participes, desde el principio, de su propio proceso para dejar de fumar.

En casi todos los casos hay un verdadero terror a engordar, en el tratamiento con acupuntura también añadimos puntos para evitar que esto suceda y los acompañamos con nuestro servicios de mentoring nutricional.

 Cómo funciona la acupuntura para dejar de fumar

Se ha demostrado que la acupuntura actúa sobre el sistema nervioso y su capacidad para regular ciertos mecanismos como el estrés, la frecuencia cardíaca y el estado de ánimo.

La acupuntura, en general, es una técnica que puede usarse en cualquier adicción y no sólo en el tabaquismo, pero cuando la acupuntura se utiliza para dejar de fumar, hay algunos procedimientos exclusivos que se aplican en estos pacientes.

El tabaquismo es una adicción y como tal debe combatirse a tres niveles: mental, emocional y físico. Una de las técnicas de acupuntura más comunes, llamadas acupuntura auricular, consiste en insertar agujas finas en puntos de acupuntura en la oreja. Después de la sesión el medico acupuntor deja unas semillas con adhesivo colocadas en los diferentes puntos tratados para continuar el efecto después de abandonar la clínica. Cuando estos puntos son auotoestimulados por el paciente se reduce la necesidad de fumar y la reducción de otros síntomas de abstinencia. Un artículo interesante sobre la eficacia de este tratamiento.

Hay otro punto, ubicado en el antebrazo interior, por encima del pliegue de la muñeca, llamado el “Tim Mee”, que se utiliza específicamente para frenar el tabaquismo, alterando el sabor del tabaco, reduciendo las ganas de fumar. Lamentablemente este punto no funciona en todas las personas con la misma intensidad.

Lo mejor es que acuda a la clínica con todas las preguntas posibles que quiera realizar y veamos conjuntamente el tratamiento que mejor se adecuará su caso.

 

 

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