Llega el calor y con él nos invitan a guardar las botas y calzado cerrado en el armario y a liberar nuestros pies. Pero tenemos que saber que  el uso continuado de sandalias y chanclas  puede provocar la aparición de lesiones inflamatorias, como la fascitis plantar o los esguinces, además de generar ampollas, rozaduras, hongos y durezas.

El calor, caminar descalzos sobre superficies húmedas como la piscina o la playa y el cambio repentino de calzado, hace que nuestros pies sean más propensos a padecer algunos daños. Estas circunstancias hacen que nuestros pies sufran, sobre todo, a nivel dermatológico, ya que el roce continuo con las tiras de la chancla, por ejemplo, puede dar lugar a ampollas o rozaduras. También existen molestias en la fascia plantar, debido a que, al ser un zapato plano, este músculo se encuentra muy estirado. Esta patología cursa con dolor en la planta del pie, sobre todo en la zona del talón, y puede irradiar por el arco plantar hacia el metatarso. El malestar es más intenso por la mañana y cede un poco con la actividad, para reaparecer tras estar un rato sentados o en reposo.

La Fascitis Plantar

La fascitis plantar consiste en la inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido elástico que se extiende desde el calcáneo hasta la zona metatarsal, situada delante de los dedos. Esta estructura tiene una función esencial en el caminar, pues es una de las principales responsables de mantener el arco plantar, absorber y devolver la energía que se produce cuando el pie impacta contra el suelo. Además, se encarga de proteger los metatarsianos evitando un exceso de flexión de los dedos.

La fascitis plantar se debe a la reiteración correr, unido a una mala pisada, en una superficie dura y uniforme. También puede estar causada por un pie cavo o un pie vago o un exceso de curvación que provoca la inflamación de la fascia. Otras posibles causas de este trastorno son la debilidad muscular, la mala sujeción del calzado o un aumento repentino de la actividad física o del peso.

La fascitis plantar ha sido atribuida frecuentemente a la existencia de espolón calcáneo (exostosis del calcáneo), ya que puede provocar reacción perióstica al aumento de tracción de la musculatura plantar medial del pie, dado que la fascia plantar se inserta por encima del espolón.

Los Espolones Calcáneos

Muchas veces esta patología va ligada a espolones calcáneos. Se trata de uncrecimiento anormal de hueso que se crea en la parte posterior de la planta del pie, es decir, en el hueso calcáneo (hueso que forma el talón del pie) y que tiene forma de lanza.

Los síntomas de esta patología son:

  • Dolor, que tiene la particularidad que se manifiesta justo en el talón; a diferencia de la fascitis plantar cuyo dolor es difuso en todo el talón. El dolor se siente muy intensoobliga a cojear, al rato cede, desaparece, para reaparecer tras un periodo más o menos largo de actividad. Por otra parte, los zapatos de seguridad de trabajo, los tacones o los zapatos de suela dura pueden intensificar los síntomas.
  • Durante el día los pacientes sufren más al salir de la cama por la mañana, después de estar sentado durante mucho tiempo, después de caminar mucho o si han estado mucho tiempo de pie, es decir, cuando los tejidos están más fríos.

 

Tratamiento de la Fascitis Plantar con Medicina China

Para el tratamiento de esta patología y tras ver las pruebas diagnósticas por imagen hacemos un interrogatorio completo para ver como está el estado general del organismo. Muchas veces necesitamos reforzar la esfera de hígado que es la que afecta a músculos y tendones. Las primeras sesiones se combina la acupuntura con la electroacupuntura. A lo largo del tratamiento puede ser también muy indicado la combinación de masaje TuiNa y Reflexología podal.

 

Cuidados de los pies para el verano

  • Hidratarlos. Usar cremas hidratantes al menos una vez al día para mantenerlos en condiciones óptimas de humedad.
  • Utilizar chanclas en lugares públicos con superficies húmedas. Es importante que nuestro pie no contacte directamente con el suelo de duchas, piscinas, etc. para evitar la infección por hongos.
  • Secar los pies después de cada chapuzón en la piscina o tras la ducha, sobre todo en los espacios interdigitales. Con la humedad la piel se vuelve más débil y puede ser un perfecto hábitat para infecciones fúngicas.
  • Mantener las uñas cortadas de forma adecuada. El calor provoca que los pies se hinchen y, a veces, las uñas se clavan en los laterales y causan un dolor agudo.
  • Usar protección solar. Los pies son los grandes olvidados al aplicarnos crema de protección solar; también forman parte de tu cuerpo y están expuestos a las quemaduras.

 

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