El próximo sábado 7 de Abril, se celebra el Día Mundial de la Salud. La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la salud, como el estado de pleno bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.Nuestra clínica ha creado un programa de promoción de la salud, ofreciendo diagnostico gratuito durante todo el mes de Abril. En este día, la organización, pide a los líderes mundiales que se comprometan a adoptar medidas concretas para promover la salud de todas las personas. La cobertura sanitaria universal se logra cuando existe una firme determinación política.

Para mí, esta “determinación política” de la que habla la OMS se debe enfocar en tres industrias fundamentales: la Educación, la Salud Pública y los Medios de Comunicación de Masas.

Se debe implicar a los centros de enseñanza obligatoria a diseñar e implementar programas que reviertan en la formación de niños y adolescentes para que el día de mañana sean adultos responsables de su propia salud. Me consta que hay programas de que se enfocan en la nutrición, pero no deberían desatender la gestión emocional y las relaciones sociales como aspectos determinantes.

En cuanto a conseguir una buena salud pública universal, los Estados podrían dedicar parte de los presupuestos a investigar otras vías más económicas de prevención y mantenimiento de la salud, menos invasivas y más baratas. Por eso, la OMS en su Estrategia sobre medicina tradicional 2014-2023, pone a disposición de los Estados Miembros su ayuda para desarrollar políticas dinámicas y aplicar planes de acción que refuercen el papel de la medicina tradicional en el mantenimiento de la salud de las personas. En este informe también apunta sobre la necesidad de formar, capacitar y homologar a los profesionales de la MTC; así como, las actividades de investigación y desarrollo. Esto es importante reseñarlo porque muchas veces se achaca la falta de estudios en esta área, frente a la cantidad de estudios que hay sobre fármacos. Es importante señalar que la mayoría de estos estudios están subvencionados por la industria farmacológica que busca un rédito económico privado. Tenemos ya varios Premios Nobel que denuncian a las grandes farmacéuticas que anteponen sus beneficios económicos a la salud de las personas como el británico Richard J.Roberts o el norteamericano Thomas Steitz, que habló sobre la prioridad de los laboratorios a cronificar las enfermedades en vez de curarlas.

La tercera industria que, a mi modo de ver, podría ser un fuerte aliado de la promoción de la salud es la de los medios de comunicación de masas. Aunque es cierto que han existido algunos programas de radio y televisión sobre salud, normalmente se emiten en franjas horarias residuales y con un formato anticuado y nada atractivo para las nuevas generaciones.

Aquí volvemos a encontrarnos con el mismo problema que en el punto anterior, son los laboratorios los que normalmente pagan estos espacios y se divulga lo que a ellos les conviene. Si acaban de sacar al mercado un nuevo fármaco para el colesterol, será ésta la enfermedad estrella durante un buen tiempo.

En España, el Ministerio de Sanidad suele gastar cantidades importantes de dinero en publicidad para algunas campañas de salud como ha sido la lucha contra el sida o el alcoholismo en niños. Estas campañas suponen un gran gasto público y son de una dudosa eficacia. Sin embargo, el famoso espacio de los años 60 de la familia Telerín, “Vamos a la Cama” que se emitía todos los días a las 20:30 en horario de invierno y a las 21:00 en horario de verano, ayudó a muchas familias a inculcar un buen hábito de salud en los niños como es el sueño.

 

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